
Un estudio multicéntrico realizado por investigadores del Hospital Clínico San Carlos y el Hospital Clínic de Barcelona identifica los principales factores asociados al desarrollo de HALT (engrosamiento hipoatenuado de los velos valvulares), una manifestación de trombosis subclínica que puede aparecer tras el implante percutáneo de válvula aórtica (TAVI). Este fenómeno, “aunque muchas veces no produce síntomas ni alteraciones hemodinámicas evidentes, se ha relacionado con eventos cerebrovasculares, deterioro hemodinámico valvular y durabilidad de la prótesis”, explica la Dra. Pilar Jiménez-Quevedo, investigadora principal del estudio.
La investigación, en la que ha colaborado la Fundación Interhospitalaria para la Investigación Cardiovascular (FIC) y ha sido parcialmente financiada por el fondo de investigación sanitaria del Instituto Carlos III (PI17/81083), analizó a 169 pacientes (edad media de 81,5) con estenosis aórtica grave tratados mediante TAVI y doble antiagregación durante 3 meses tras la intervención. Los resultados publicados en el Journal of Clinical Medicine muestran que el HALT apareció en el 22% de los pacientes, aproximadamente entre tres y seis meses después del procedimiento.
Un fenómeno multifactorial no asociado a la reactividad plaquetaria
Uno de los objetivos principales del trabajo fue analizar si la alta reactividad plaquetaria residual —es decir, una respuesta insuficiente al tratamiento antiagregante— podía favorecer el desarrollo de HALT. Esta hipótesis resultaba plausible porque la alta reactividad plaquetaria se había asociado previamente a eventos trombóticos tras el implante de stents coronarios. Sin embargo, los investigadores observaron que la incidencia de HALT fue similar entre los pacientes con y sin alta reactividad plaquetaria, lo que indica que otros mecanismos parecen desempeñar un papel más relevante en el desarrollo de esta complicación.
Los factores que sí se asociaron de manera independiente al desarrollo de HALT fueron: el uso de válvulas autoexpandibles intraanulares, el menor tamaño de las prótesis y una peor función renal. Por el contrario, los pacientes con dislipemia tratados con estatinas presentaron una menor incidencia de este fenómeno.
“Esto refuerza la idea de que el HALT es un fenómeno multifactorial, probablemente más relacionado con la estasis local, el diseño de la válvula, el tamaño protésico, la geometría del neoseno, la función renal y posiblemente la inflamación, que con la respuesta plaquetaria aislada”, apunta la cardióloga del hospital Clínico San Carlos. “Desde el punto de vista práctico, los hallazgos señalan la importancia de una planificación preprocedimiento cuidadosa mediante TAC, una adecuada selección del tipo y tamaño de válvula y una optimización del implante”, afirma Jiménez-Quevedo.
Los hallazgos señalan la importancia de una planificación preprocedimiento cuidadosa mediante TAC, una adecuada selección del tipo y tamaño de válvula y una optimización del implante”, afirma Jiménez-Quevedo
Otro aspecto a destacar es que no se observaron diferencias significativas en eventos clínicos al año entre pacientes con y sin HALT. En el seguimiento, los pacientes con HALT no presentaron un aumento significativo de muerte, infarto, ictus, sangrado o gradientes transprotésicos.
Por tanto, en la práctica clínica, estos datos apoyan una visión individualizada. “No todos los HALT tienen necesariamente repercusión clínica inmediata, pero su detección puede ser relevante en determinados pacientes, especialmente si existe aumento de gradientes, síntomas, riesgo embólico o preocupación por la durabilidad valvular”, concluye la especialista.
Este trabajo constituye una línea de investigación estable que se continuara con la construcción de un score para identificar aquellos pacientes con un alto riesgo de padecer una trombosis protésica subclínica o HALT.






