Angioresonancia magnética para el cribado de anomalías vasculares en disección coronaria espontánea

Equipo de hemodinamica del Hospital Clínico San Carlos

Recientemente, la asociación de la disección coronaria espontánea con la displasia fibromuscular y otras anormalidades vasculares como los aneurismas intracraneales ha ganado interés entre los cardiólogos. Sin embargo, el incierto impacto clínico de estos hallazgos ha hecho cuestionar la necesidad de hacer cribado para ello y la forma de hacerlo, ya que hasta ahora solamente se había realizado con angiografía invasiva o tomografía computerizada, los cuales conllevan ciertos riesgos para los pacientes.

Investigadores del servicio de Hemodinámica y del servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Clínico San Carlos de Madrid han desarrollado un protocolo de cribado basado en la angiorresonancia de los territorios cervicocraneal y abdominopélvico. Este protocolo se implementó de forma sistemática en todos los pacientes con diagnóstico de disección coronaria espontánea que aceptaron participar.

En este estudio, liderado por la sección de hemodinámica y con el apoyo de la Fundación Interhospitalaria para la Investigación Cardiovascular (FIC), se incluyeron un total de 40 pacientes con una media de edad de 51 años (el 90% mujeres). En todos ellos se logró realizar la exploración sin incidencias. Los hallazgos mostraron una prevalencia del 40% (16 pacientes) de anomalías vasculares, de las cuales, cumplieron criterios de displasia fibromuscular 5 pacientes (12,5%). No se detectaron aneurismas intracraneales.

La conclusión del estudio fue que la detección vascular con angiorresonancia magnética, aun demostrando una prevalencia más baja de displasia fibromuscular que otros estudios, al ser una técnica sin radiación puede ser particularmente apropiada en pacientes con disección coronaria espontánea, una condición que afecta con frecuencia a pacientes mujeres jóvenes y de mediana edad. Sin embargo, la utilidad clínica de realizar el cribado de esta patología en estos pacientes queda por demostrar. La investigación ha sido aceptada para publicación en la revista norteamericana Cardiovascular Diagnosis and Therapy.

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