Mayor mortalidad en cirugía de revascularización aortocoronaria en los centros de menor volumen

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Los centros con menor volumen en cirugía de revascularización aortocoronaria (CABG) tienen una tasa de mortalidad un 17% más elevada que los centros con mayor volumen, así como una mayor proporción de complicaciones durante el evento. Así lo demuestra una investigación desarrollada por la Fundación Instituto para la Mejora de la Asistencia Sanitaria (Fundación IMAS) con patrocinio de la Fundación Interhospitalaria para la Investigación Cardiovascular (FIC). El trabajo, publicado en la Revista Española de Cardiología, analizó 17.335 eventos de CABG recogidos entre 2013-2015 en el registro de altas hospitalarias del Sistema Nacional de Salud (CMBD).

Este trabajo liderado por el Dr. Javier Goicolea, Jefe de la unidad de Hemodinámica del Hospital Puerta de Hierro Majadahonda (Madrid) y patrono de la FIC, discriminó entre centros de alto y bajo volumen (< 155 CABG al año) utilizando las recomendaciones de volumen de las guías de práctica clínica. La tasa bruta de mortalidad fue 5,0%. Los eventos atendidos en centros de bajo volumen para CABG mostraron unas tasas de riesgo de mortalidad hospitalaria del 5,81% frente a 4,96% en los centros con mayor actividad en este procedimiento, mostrando una correlación lineal negativa entre volumen y riesgo de reingresos.

De esta manera, los hallazgos de este estudio aconsejan una mayor concentración de CABG y la publicación de los resultados ajustados a riesgo de la intervención coronaria. Sin embargo, esto no es algo que se esté dando en los hospitales del Sistema Nacional de Salud, los cuales tienen un bajo volumen promedio de CABG.

La relación entre volumen y resultados se ha encontrado en multitud de trabajos científicos y ha sido un aspecto investigado en diferentes trabajos de investigación en resultados en salud realizados por la FIC e IMAS. En estos estudios se ha demostrado, por ejemplo, que los pacientes con infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST mayores de 75 años tienen mejor pronóstico cuando son tratados en centros de mayor complejidad y son atendidos por cardiólogos. Esto sucede también con el manejo del shock cardiogénico tras infarto o con la insuficiencia cardiaca.

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