Publicado en EuroIntervention un artículo sobre la disección coronaria espontánea

El Dr. Fernando Macaya Ten, facultativo especialista de Cardiología del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, es el autor principal, junto al Dr. Ricardo Mori, investigador en este mismo centro, del artículo ‘Clinical Outcomes By Angiographic Type Of Spontaneous Coronary Artery Dissection’ publicado en EuroIntervention, el diario oficial de EuroPCR y la Asociación Europea de Intervencionismo Coronario Percutáneo (EAPCI).

Este trabajo nace de una línea de investigación bien desarrollada acerca de una patología infrecuente como es la disección coronaria espontánea. “Esta enfermedad consiste en la ruptura espontánea de la estructura de la arteria coronaria, lo que da lugar a síndromes coronarios agudos o infartos; se trata de una patología de gran gravedad que compromete la vida de los que la padecen en su momento agudo”, explica el Dr. Macaya Ten, quien matiza que actualmente la principal inquietud científica es el desconocimiento de la causa que provoca dicha ruptura.

La arteria es en sí misma una estructura compleja formada de capas que, en un determinado momento, en determinados pacientes, se pueden separar por causa de la aparición de un hematoma espontáneo en la pared (intramural); lo que produce la interrupción del flujo sanguíneo y, por ende, isquemia miocárdica e infarto. “La particularidad es que, a diferencia de los infartos convencionales causados por arteriosclerosis, esta patología ocurre predominantemente en mujeres jóvenes o de mediana edad con escasos o sin factores de riesgo cardiovascular y teniendo arterias aparentemente normales”, agrega el facultativo.

La disección coronaria espontánea se diagnostica a través del cateterismo cardiaco realizando angiografía coronaria (coronariografía). En esta patología, la desestructuración aguda de la arteria se puede manifestar con distintos patrones angiográficos, y con intención de facilitar su reconocimiento y diagnóstico angiográfico se han propuesto distintas clasificaciones. En la última década se ha aprendido mucho de esta patología, “ahora somos capaces de distinguirla con mayor facilidad gracias a la familiarización con estos patrones angiográficos”. Lo que todavía era desconocido es la trascendencia clínica que tiene clasificar a un paciente en un tipo angiográfico u otro.

Así, “el objeto del estudio fue clasificar a una serie amplia de pacientes (n=302) con disección coronaria espontánea provenientes de distintos centros de España e Italia según la clasificación más empleada (que consta de cinco grupos) y valorar la ocurrencia de eventos adversos para establecer el pronóstico de estos grupos”, explica el doctor. Este es un estudio enfocado en la cardiología intervencionista; no obstante, como afirma el especialista, “si bien está muy centrado en este aspecto y se ha publicado en una revista de intervencionismo, la coronariografía es una técnica de imagen central en la cardiología, y el enfoque del estudio es eminentemente clínico”.

“En el transcurso del análisis, buscamos una razón que explicase los distintos comportamientos de los grupos de pacientes con respecto a los eventos. Así, observamos que los grupos de pacientes con angiotipos 2A y 3, que se caracterizan por presentar un hematoma intramural confinado en la pared y circunscrito en el trayecto de la arteria (no llega a afectar el vaso distal), presentaban más eventos adversos que los otros grupos.”. En relación con los efectos adversos -la muerte, el infarto y la revascularización urgente-, los investigadores decidieron analizarlos como objetivo combinado principal. El resultado fue que, este conjunto de subgrupos 2A y 3 presentaron, de acuerdo con el Dr. Macaya Ten, “prácticamente cuatro veces más eventos adversos en datos porcentuales”. Esta diferencia se produce en el corto plazo tras el diagnóstico. “Tras un seguimiento medio de casi 2 años observamos que las diferencias se mantienen entre los grupos, confirmando el impacto pronóstico de la clasificación angiográfica”, añade.

Reflexionando sobre los resultados, “Hoy en día se piensa que la disección coronaria espontánea es iniciada por la generación de un hematoma dentro de la pared de la arteria que aumenta de tamaño y que puede tener comportamientos diversos. El hematoma puede romper la capa interna de la arteria drenando al torrente sanguíneo, como también puede seguir creciendo en sentido longitudinal (propagación) o transversal (compresión), comprometiendo el flujo normal de sangre, hasta poder interrumpirlo del todo. Cuando en el momento del diagnóstico detectamos un hematoma confinado y circunscrito en un segmento de la arteria, pensamos que este estado puede ser más propenso a evolucionar hacia la oclusión del vaso y producir eventos clínicos como consecuencia”, subraya el cardiólogo. “por lo tanto, hipotetizamos que estos pacientes evolucionan peor porque en el momento en el que son diagnosticados se encuentran en un estado más inestable de la enfermedad que cuando se presentan con otros patrones angiográficos”

Para completar el estudio, el Dr. Macaya Ten destaca que también se ha evaluado si este hallazgo tiene algún tipo de confusión por otras variables; por ejemplo, el tratamiento recibido por los pacientes, ya que el angiotipo presentado podría influenciar en la indicación de angioplastia y esto repercutir en los resultados clínicos. “Hemos hecho un ajuste multivariable tras el cual vemos que nuestro hallazgo principal es independiente de los factores de confusión, es decir la presentación angiográfica de la disección coronaria espontanea guarda relación con los eventos adversos y esto es independiente del tratamiento recibido y de otras variables incluidas como potenciales factores de confusión”, indica.

Finalmente, “concluimos que, este estudio genera hipótesis de interés en el campo de investigación de esta patología y sus hallazgos se podrían extrapolar a la práctica clínica habitual en tanto que podríamos identificar subgrupos de pacientes de mayor riesgo que requiriesen de una vigilancia o monitorización más estrechas, incluso de una mayor estancia hospitalaria”, concluye el Dr. Macaya Ten.

 

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