El estudio Sugar (Second-generation drUg-elutinG stents in diAbetes: a Randomized trial) sigue generando evidencia en torno al tratamiento intervencionista del paciente diabético. Este trabajo, realizado en colaboración de la Fundación Interhospitalaria para la Investigación Cardiovascular, compara la eficacia de dos tipos de stents liberadores de fármacos: el stent liberador de anfílimus o un stent liberador de zotarolimus. El objetivo principal es analizar el fallo de la lesión diana (TLF), un criterio combinado que integra la muerte cardiaca, el infarto de miocardio del vaso tratado y la revascularización de la lesión diana motivada por isquemia.
En una primera fase del proyecto, cuyos resultados se publicaron en 2021, se analizó la eficacia de ambos stents durante el primer año después de la intervención. En aquella ocasión se evidenció una clara ventaja del tratamiento con el stent de anfilimus, con una reducción relativa del 34 % en el fallo de la lesión diana. Sin embargo, en el seguimiento a los dos y tres años, los resultados clínicos muestran una evolución similar en ambos grupos.
El trabajo liderado por los doctores Pablo Salinas y Rafael Romaguera, del Hospital Clínico San Carlos y del Hospital de Bellvitge respectivamente, ha sido publicado recientemente en la revista Heart. El periódico, del prestigioso grupo de revistas del British Medical Journal, dedicó también uno de sus editoriales a este proyecto.
Principales resultados del estudio
En total, se incluyeron a 1.175 pacientes con diabetes mellitus de 23 centros, asignados de forma aleatorizada a recibir un stent liberador de anfílimus o un stent liberador de zotarolimus.
A los 2 años de seguimiento, el TLF se produjo en el 10,4 % de los pacientes tratados con stent liberador de anfílimus y en el 12,1 % de los tratados con stent liberador de zotarolimus. En el seguimiento a 3 años, las tasas fueron del 11,4 % y del 14,9 %, respectivamente. Aunque las cifras fueron numéricamente inferiores en el grupo tratado con anfílimus, las diferencias no alcanzaron significación estadística.
El análisis de los componentes individuales del objetivo principal no mostró diferencias relevantes entre ambos grupos en términos de muerte cardiaca, infarto de miocardio del vaso tratado o necesidad de nueva revascularización. Del mismo modo, no se observaron diferencias significativas en los objetivos secundarios, como la mortalidad total, la trombosis del stent o los eventos cardiovasculares adversos mayores. El análisis temporal entre el primer y el tercer año confirmó además la estabilidad de los resultados a largo plazo.
El estudio ha continuado el seguimiento hasta los cinco años y se prevé tener resultados finales del estudio a lo largo de 2026.






